
Para que la experiencia sea aún más enriquecedora, es recomendable ver Réquiem por un Sueño acompañado por alguien que guste del cine, previa advertencia de la dureza de su contenido, puesto que les dará horas de conversación sobre la problemática que aborda: adicciones, no sólo a drogas químicas en forma de fármacos y de sustancias ilegales, también se incluyen acertadamente la adicción a la comida y a la TV. Dichas dependencias son generadas por los personajes para llenar su vacío existencial, con pleno desconocimiento del precio que habrán de pagar por ello. Esta cinta tiene también un cierto valor didáctico para verla en compañía de adolescentes, aportando comentarios responsables por parte del adulto, pues por su tratamiento constituye un evento emocional que puede resultar aleccionador.